“Morí por la belleza” de Emily Dickinson.

Morí por la belleza de Emily Dickinson

Título: Morí por la belleza.

Autora: Emily Dickinson.

Género: Poesía.

Editorial: LITERATURA RANDOM HOUSE.

Nº de páginas: 67.

Precio: físico 4,65€ ; digital 1,42€

Enlace a punto de venta: en cualquier librería.

Sinopsis.

Emily Dickinson es sin duda una de las eruditas más enigmáticas de la historia de la literatura, una mujer que murió a los cincuenta y cinco años siendo una desconocida y habiendo publicado solo siete poemas. En realidad había escrito casi dos mil y fue su hermana quién los encontró en un cajón, garabateados en pedazos de papel o cuidadosamente cosidos en cuadernillos.

Dickinson vivió los últimos años de su vida sin salir de casa, recluida en una intimidad oscura que plasmó en cada verso. En ellos se respira la rabia contra una sociedad patriarcal que castigaba cualquier atisbo de independencia femenina, son poemas que se rebelan contra el mundo que la rodea y piden a gritos más libertad. Radical en fondo y forma, eliminó verbos, signos de puntuación y conectores; escribía sin adornos y sin reglas. La contundencia de su obra, su manera de entender el verso, la rima, la oración y la gramática, han marcado la poesía moderna.

Biografía de Emily Dickinson.

Emily Dickinson.

Emily Dickinson nació en 1830 en Amherst, una pequeña ciudad de Massachusetts, en el seno de una familia influyente (su padre, Edward, abogado eminente, era diputado en el Congreso de Estados Unidos). Después de haber estudiado en la Academia de Amherst, en 1847 entró en el Seminario femenino de Mount Holyoke, aunque interrumpió sus estudios al año siguiente, afectada por una fuerte nostalgia por su familia y el paisaje natal. Excluidas algunas breves estancias en Washington, Filadelfia y Boston, llevó una vida retirada y solitaria en la casa paterna de Amherst, ocupándose del jardín, escribiendo poesía y manteniendo una extensa correspondencia con amigos y tutores. Murió en 1886. Su obra, integrada por 1.775 poemas, de los cuales no llegó a publicar ni una decena en vida, hace de ella una de las voces más significativas de la literatura norteamericana.

Reseña de Morí por la Belleza.

Extracto del libro “Morí por la belleza” de Emily Dickinson.

Y el libro hace honor a su título: yo también morí un poco por la belleza de algunas metáforas cuando lo leí. Hace muy poco escuché a un youtuber que me gusta mucho (Jordi Wu) decir: “Las palabras se las lleva el viento, pero lo que se escribe se queda grabado para siempre”. Y menos mal que a la hermana de Emily Dickinson le dio por desobedecer su última voluntad antes de morir. Le pidió que lo quemara todo, todo lo que era de ella. Si lo hubiera hecho, nunca hubiéramos podido disfrutar de esos hermosos poemas.

Extracto de “Morí por la belleza” de Emily Dickinson.

Para mi esta recopilación habla del amor, de la vida y de la muerte. Todo muy bello, a veces, muy conectado entre sí y con la belleza. Por lo que pude investigar de la autora era una mujer solitaria, a la que le gustaba mucho la distancia social (prefería comunicarse con sus amigos por cartas que en físico), a penas salió de su ciudad de residencia y los últimos años de su vida los pasó encerrada. Quizás esa información condicionó en exceso mi lectura, pero sentí eso a través de los poemas. Sentí la soledad, la profundidad de ese silencio, su afán por conectar con cosas invisibles, con la belleza, lo infinito, su dios, la vida y la muerte.

Inevitablemente también me invadió una profunda tristeza. Siempre me ocurre con figuras históricas que nacieron antes de su tiempo y cuyo valor no fue reconocido hasta después de su fallecimiento. Emily había publicado muy poco en vida, sin embargo había escrito muchísimo. Y a través de este libro sentí que también sufrió.

Extracto de “Morí por la belleza” de Emily Dickinson.

No había sido una ávida lectora de este género hasta hace muy poco. Mi afán por descubrir y ampliar en la literatura me está llevando a descubrir verdaderas joyas clásicas que no había leído nunca. La visión de Emily me resulta tan bella como triste, creo que el ser humano ha nacido para crecer solo y compartir acompañado. Creo que es algo que está en su biología, algo que no puede evitar. Y cuando lo hace (por las razones que sea) siente que algo le falta. Quizás me equivoque, pero me gusta pensar así. Y ojalá hoy en día haya menos talentos adelantados a su tiempo y no reconocidos como Emily y exista menos soledad para quienes necesitan compañía.

De momento, os dejo aquí con esta reflexión y me marcho a otro viaje literario: un libro que también estaba deseando leer. Hasta el próximo viernes, amigas mías.

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