Las cosas que perdimos en el fuego.

Las cosas que perdimos en el fuego.

Título: Las cosas que perdimos en el fuego.

Autor: Mariana Enriquez.

Género: Cuentos de terror.

Editorial: Anagrama

Nº de páginas: 197.

Precio: 16,90€.

Enlace a punto de venta: como sabéis, nos gusta siempre recomendar pequeñas librerías. Hoy os dejamos dos: Librería La Sombra y Grant Librería.

Enlace a web y RRSS: instagram y twitter.

Sinopsis.

El mundo de Mariana Enriquez no tiene por qué ser el nuestro, y, sin embargo, lo termina siendo. Bastan pocas frases para pisarlo, respirarlo y no olvidarlo gracias a una viveza emocional insólita. Con la cotidianidad hecha pesadilla, el lector se despierta abatido, perturbado por historias e imágenes que jamás conseguirá sacarse de la cabeza.

Biografía.

La autora, Mariana Enriquez.

Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es periodista y subdirectora del suplemento Radar del diario Pagina/12.

Destacar de sus obras: La hermana menor, acerca de la escritora Silvia Ocampo; sus colecciones de cuentos Los peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego que fue galardona con el Premi Ciutat de Barcelona en 2017; y su novela Nuestra parte de la noche, premio Herralde de novela 2019.

Reseña.

Llevaba en busca de uno de los libros de relatos de Mariana Enriquez desde hace meses. Me acuerdo una tarde hablando con mi amigo, el también autor, Luis Maura que me dijo: “Santy, a ti te va a encantar Mariana. Da igual si eliges Los peligros de fumar en la cama o Las cosas que perdimos en el fuego. Te va muchísimo” (Como me conoces, Luismi).

La cuestión es que llegó la pandemia y el confinamiento. En cuanto salí y se pudo ir a librerías lo intenté: en la primera sin ejemplares (me llevé otro libro en su lugar); a la segunda, lo conseguí: tenia en mi poder Las cosas que perdimos en el fuego.

Ciertamente, Luis Maura no se equivocaba: se trata de un tipo de literatura que me encanta y me atrae muchísimo.

Primero, por el formato. Soy un firme defensor de que al relato y al cuento (y al teatro breve, ya puestos) hay que tratarlos como un género más, sin menospreciarlos como se hace en ocasiones. La capacidad de síntesis a la que se debe enfrentar la autora o autor, sin perder atractivo frente al lector; el saber crear esas historias breves que aten y te hagan sumergirte en ellas. No, el cuento no es el hermano pequeño de la novela y de ahí no me saca nadie.

Vista aérea de la ciudad de Buenos Aires.

Pasemos a Las cosas que perdimos en el fuego.

Nos encontramos en estas historias con la cotidianidad y la rutina de sus protagonistas que se ve rota por los episodios de terror que las saca de esa vida monótona.

Pero en muchas de ellas, ese terror proviene de esa misma vida mundana: ese pequeño vecino pobre y sucio que malvive mendigando en el solar de en frente; esa fiscal que investiga el asesinato por parte de dos policías de dos chicos del suburbio; la muchacha con la que la protagonista y su hermano mayor entablaron amistad en el instituto.

Se tratan de historias que no tienen, en principio, nada de terroríficas ni sobrenaturales; pero que en pocas páginas Mariana le pega un vuelco al argumento, al hilo y a las emociones del que lee y esas mundanales historias se transforman en algo más, algo que corta la respiración y dejan un poso intranquilo en el pecho.

Otra cosa que me gustaría destacar son los mensajes de las historias. Ya lo he comentado en otras ocasiones: me gusta que en los libros que leo haya mensajes potentes de denuncia y en Las cosas que perdimos en el fuego los hay. Al fin al cabo, la autora nos mete de lleno en la vida menos amable de su Buenos Aires natal: con sus barrios pobres, su policía corrupta o la superioridad del hombre de la ciudad sobre el del campo.

También existe una clara denuncia machista: todas las protagonistas son mujeres y, en alguno de los cuentos, se encuentra atada a un matrimonio o relación sumamente tóxica y de la que desea salir.

La autora.

¿Hay puntos negativos desde mi perspectiva? Sí. He de admitir que algún que otro relato me parecía que terminaba de un modo muy abrupto y cortante, quizás demasiado cortante. No sé si esperaba más explicaciones que echaba en falta o si tenía ganas de que durase dos o tres páginas más, pero es así.

Pero, quitando esto, Las cosas que perdimos en el fuego es una antología de cuentos muy recomendable, que me ha hecho disfrutar muchísimo y que me ha confirmado lo que ya sospechaba: quiero leer más cosas de Mariana Enriquez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


A %d blogueros les gusta esto: