“La casa de la fuerza” de Angélica Liddell.

Cubierta de “La casa de la fuerza”.

Título: La casa de la fuerza.

Autora: Angélica Liddell.

Género: Teatro.

Editorial: La Uña Rota.

Nº de páginas: 144.

Precio: 15,00€.

Enlace a punto de venta: La uña rota.

Sinopsis.

“La casa de la fuerza” estrenado en La Laboral, el Festival de Otoño de Madrid y en el Festival de Aviñón El volumen se completa con otros dos textos inéditos, tan sugerentes como intensos, “Anfaegtelse” y “Te haré invencible con mi derrota“.

Tres obras en las que Angélica Liddell, una de las escritoras más emblemáticas de esta mitad del siglo XXI, se interna por infiernos raramente visitados por la literatura española, todo ello expresado a través de un hondo intimismo, con un estilo turbador y vibrante, sin concesiones. “La casa de la fuerza nos habla”, según su autora, sobre cómo «el amor fracasa, la inteligencia fracasa, y nos destrozamos los unos a los otros, por cobardía, y humillamos y somos humillados hasta el final».

Biografía.

La autora.

Angélica Liddell es Premio Nacional de Literatura Dramática por La casa de la fuerza (La uÑa RoTa, 2011) y León de Plata de la Bienal de Venecia en 2013 «por su capacidad de transformar su poesía en un texto que agita el mundo». Nacida en Figueres en 1966, desde niña visita a sus abuelos en Santibáñez el Bajo (Cáceres), «todo lo aprendí viéndoles arar, pisar la uva, meter las manos en el fuego sin quemarse, en cuanto hacían, había una relación directa con las cosas que no he vuelto a experimentar». En 1988, mientras estudia Psicología en Madrid, «un tiempo perdido», escribe su primera obra.

Con su compañía Atra Bilis, fundada en 1993 junto a Sindo Puche, ha estrenado una veintena de creaciones con las que ha obtenido numerosos premios, como el Valle Inclán por “El año de Ricardo” y el de Dramaturgia Innovadora Casa de América por “La pasión anotada de Nubila Wahlheim“, ambas editadas por Artezblai. Un crítico la ha calificado de «monstruo escénico y autora de la palabra», y otro la comparó con Artaud y Pasolini.


Sus textos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, rumano, ruso, alemán, polaco, portugués…

Reseña.

Volvemos al teatro en Las Palabras se las Lleva el Viento. Nos vamos a Angélica Liddell que es mucho más que teatro. Angélica es un género en si misma que traspasa y engloba mucho más.

He elegido “La casa de la fuerza” porque me lo acabo de releer, pero lo que diga en esta reseña se podría extrapolar a toda su obra. Podría haber cogido cualquiera de sus libros, que tengo casi todos, y escribiría lo mismo. Angélica Liddell es para mí la mayor creadora de los últimos tiempos, un monstruo escénico y literario que se goza y se sufre a partes iguales. Es pura poesía hecha carne en sus páginas y en las tablas.

SIEMPRE ME HA LLAMADO LA ATENCIÓN QUE EL SEXO ESCANDALICE MÁS QUE UNA GUERRA.

“La casa de la fuerza”.

¿Qué puedo decir en particular de “La casa de la fuerza”? No lo sé. Porque cuando lo releí solo me dejaba arrastrar por esa pasión desbocada, ese nudo en la boca del estómago, esa desazón. Angélica te destroza poco a poco y te reconstruye desde otro lugar, al menos a mí me pasa cuando la leo.

No es fácil leerla. No es fácil ser espectador de sus “obras”. Tuve la suerte de hace años asistir como espectador a los Teatros del Canal. Salí tan impactado que caminaba por la calle ido. Pues leyéndola tres cuartas de lo mismo. Me impacta como una piedra, me agita y me remueve.

Foto de un espectáculo de Angélica Liddell.

En “La casa de la fuerza” hay una crueldad y una dureza que te deja con la boca abierta. Trata el amor, trata la violencia contra las mujeres, trata la guerra, trata del ser humano. Y lo trata con esa crueldad, esa fuerza de torbellino que parece que te va a engullir y a escupir en cualquier momento, transformado en despojo y huesos.

Esta no va a ser una reseña larga. No sé qué más decir de Angélica Liddell. Si no la habéis leído os recomiendo encarecidamente que lo hagáis. Obviamente, si tenéis la oportunidad de verla en escena, asistid. Pero siempre con cuidado porque Angélica no se anda con chiquitas. No es políticamente correcta.

Angélica es teatro puro. Poesía pura. Vida pura. Y la vida, la poesía y el teatro no siempre es bonito. En su caso es una bofetada de realidad.

A ti, que dices que quieres morirte pero no te matas.

A ti no te creo si no te matas.

No te creo si no te matas.

Hasta que no te mates no te voy a creer.

Cuando te vea muerta te creeré.

“La casa de la fuerza”

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