Entrevista a Cristina Bermejo Rey.

Cristina Bermejo Rey.

Hola, Cristina. Muchas gracias por acceder a esta entrevista. Eres la primera autora de la que hemos reseñado dos obras en el blog e inauguras, junto a Rain Cross, esta nueva sección, así que no podemos más que agradecértelo enormemente.

Vamos al lío.

1ª. ¿Cuándo y cómo nació la Cristina escritora? ¿Venía gestándose desde hacia tiempo o fue más un deseo interno que surgió de repente?

Siempre digo que soy más casera que las croquetas de mi abuela, y por aquella época, mis 17 apenas salía y me dio por escribir.
Si juntamos eso con que era la época Crepúsculo –tengo que decirlo: sí, en cierto modo me inspiró, aunque cuando después vi Drácula de Bram Stoker la cosa cambió radicalmente y a mejor– te sale la Cris escritora, que quizá empezó a escribir como una salida al aburrimiento pero también para plasmar lo que sentía, cómo se sentía y lo que buscaba.

2ª. Tenemos la suerte de haber leído tanto “Trece relatos de amor maldito” como “Psicopatía” y, aunque ambas son muy diferentes, si tienen dos cosas en común: son relatos y de terror. ¿Qué te llama del relato para que apuestes tanto por él?

El hecho de contar cosas en muy poco espacio de tiempo.

En X páginas presentas a varios personajes, su historia, creas una trama y la resuelves, y todo esto con un espacio limitado que no alcanza la extensión de una novela.
Mola.

3ª. Yo también soy amante del terror y tengo mi propia opinión, pero me gustaría conocer la tuya sobre el género. ¿Qué te permite el terror? ¿Qué puertas te abre a la hora de escribir?

En mi caso, moverme en un mundo que me encanta.
Ya he dicho por ahí que si hubiera podido ejercer el periodismo, me habría encantado especializarme en sucesos, ser reportera, concretamente. A lo Gale Weathers pero sin buscar el morbo.
Escribir terror es una manera de adentrarme en ese mundo macabro que tanto me llama la atención, y a veces también me permite ponerme en la piel de los malos malísimos, cosa que me encanta. ¡Muajajaja!
Aunque no niego que de jovencita soñaba con ser Sidney Prescott.

4ª. De una antología a la otra se nota el cambio que has dado como autora, pero ¿cómo sientes tú que has madurado como escritora de un libro al siguiente? ¿En qué has cambiado y qué has potenciado?

En este caso yo creo que el lenguaje y el contenido.
Trece relatos…” es más dulce, más ñoño…; “Psicopatía” es más explicito, más bruto…

El verdadero cambio lo he notado de mis libros anteriores a los nuevos proyectos que tengo entre manos y que requieren de documentación.

Al principio era totalmente brújula, pero con el paso del tiempo me he ido haciendo mapa, cuidando las tramas, los hilos sueltos… A veces no vale con escribir lo primero que se te ocurre.

Uno de los proyectos que tengo entre manos, por ejemplo, me está enseñando, entre otras cosas, a diseñar personajes: crearles un pasado y un futuro dentro de la historia. Antes, la verdad es que no me paraba a analizar los personajes así, creo que eran más planos.

5ª. Pregunta a pillar. ¿El fantasma de la ópera o Ghostface?

Si necesito una excusa para correr (que lo odio), Ghostface.
Para todo lo demás, el fantasma.

No, mentira. No sabría decidirme.

Sí que habéis ido a pillar, sí.

6ª. Como estamos atentas a las redes sabemos que te hallas inmersa en un proyecto grande. ¿Nos puedes contar algo de #ProyectoAuschwitz o se encuentra bajo secreto de sumario?

¡Claro que no!

Surgió en enero, a raíz de ver el documental “Auschwitz, fábrica de muerte”, de Álvaro Dorado, en Youtube (os lo recomiendo). Me dejó tan impactada que decidí escribir un relato, y en ello estaba cuando me empezaron a venir ideas de tramas y personajes que daban para mucho más que para un relato.

Me gusta definirla como novela de personajes –porque aunque haya narrador omnisciente, este intentará transmitirlo un poco todo desde el punto de vista de según qué personaje. Y, bueno, la primera parte está narrada desde el punto de vista de los personajes, directamente–, de lugares y conceptos que el documental me enseñó –de hecho, la mayoría de los títulos de capítulos de la segunda parte están en alemán y son conceptos o lugares que luego se explican en cada capítulo– y también de música y canciones, sobre todo, de resistencia.

Me estoy documentando muchísimo, pero muchísimo: viendo documentales, leyendo libros, escuchando testimonios de supervivientes…Para, dentro de la ficción, tomarme el menor número de licencias posible.

Os prometo que es lo más grande que he hecho nunca.

¡Casi me siento como en tiempos de mi  Trabajo de Fin de Grado! Eso sí: sin fecha límite 🙂

Va a ser algo muy grande, y espero que la gente lo aprecie y lo valore.

7ª. La profesión de escritora es dura, larga y ardua. ¿Cómo te ves a ti misma dentro de cinco años en este mundo?

Soy de las que se agobia un poco pensando en el futuro, así que no me veo de ninguna manera, la verdad.

De momento prefiero pensar solo en que habré publicado algún libro más. 

8ª. Para acabar vamos con una de recomendaciones personales. Un libro, una autora o autor, una canción y un viaje.

Libro, «Cantos de sirena editorial», de Rubén Benítez “Sati”, que podría servir perfectamente de guía y ayuda para escritores noveles (y no tan noveles) sobre cómo proceden algunas empresas que se hacen llamar “editoriales” sin serlo y que encima se lo hacen llamar orgullosas.
Lo devoré hace poco y chapeau.

Autora: Silvia M. Díaz. Es la poesía personificada. Tuve la suerte de leer el principio de una novela negra que empezó a subir a Lektu (pero creo que ya no está). Y es increíble su capacidad para hacer poesía del género negro.

Canción “Bring me to life”, de Evanescence. Me flipará siempre y marcó mi adolescencia.

Viaje, a Cracovia. Para conocerlo y visitar Auschwitz. Lo tengo en promesas pendientes cuando pase un poco todo esto.

Puedes saber más sobre los libros de Cristina aquí: “Trece relatos de amor maldito” y “Psicopatía”.

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