“El Rey de Amarillo” de Robert W. Chambers.

Título: El Rey de Amarillo. Relatos macabros y terroríficos.

Autor: Robert W. CHambers.

Género: relatos de terror.

Nº de páginas: 320.

Editorial: Valdemar.

Precio: 24,00€.

Enlace a punto de venta: valdemar.

Sinopsis.

En “El Rey de Amarillo. Relatos macabros y terroríficos” –título que hace referencia a una obra imaginaria, «El Rey de Amarillo», cuya lectura provoca estupor, locura y tragedia espectral, y de la que el Necronomicón lovecraftiano es deudor– han seleccionado los cinco relatos de corte fantástico de la colección original (dejando de lado los que no lo son): La máscaraEn el Pasaje del DragónEl Reparador de ReputacionesLa demoiselle d’Ys y, el más famoso, El Signo Amarillo –obra maestra del cuento macabro de suspense, con un final escalofriante– . El volumen se completa con El Creador de Lunas y Una velada placentera, procedentes de «The Maker of Moons» (1896); y El Emperador PúrpuraEl Mensajero y La Llave del Dolor, de «The Mystery of Choice» (1897).


En estos relatos, precursores de los Mitos de Chtulhu, se respira una atmósfera eminentemente pesadillesca, alucinatoria y onírica. “El Rey de Amarillo. Relatos macabros y terroríficos” invoca un mundo de caos y perdición, fascinante y repugnante al tiempo, que nos recuerda algunas obras de Meyrink e incluso del propio Kafka.

Biografía.

El autor, Robert W. Chambers.

Robert William Chambers (1865-1933) nació en Brooklyn en una familia de terratenientes de origen escocés. Estudió en el New York Art Student’s League y en 1886 se trasladó a París, donde convivió con la bohemia artística del fin de siglo.

Cuando Chambers regresa a Nueva York, su vocación de ilustrador cede a su pasión por contar historias y publica un primer libro, “In the Quarter” (1894), sobre sus experiencias en París. Le seguirá un año después una colección de relatos, “El Rey de Amarillo“, que le convierte en un maestro indiscutible del moderno cuento de terror, capaz de aportar una visión del mal, el horror y lo sobrenatural, alejada por completo del monstruo y el fantasma gótico clásico.

Reseña.

Siempre que hablamos de terror cósmico se nos viene a todes un mismo nombre a la cabeza: H. P. Lovecraft. Y con toda la razón del mundo. No podemos obviar que el de Providence es el mayor exponente de ese tipo de subgénero del terror (aunque no se le reconociese demasiado en vida).

Pero hubo otros autores, muchos de ellos amigos o conocidos de Lovecraft, que se lanzaron por esos derroteros de lo misterioso y terrorífico más allá de los confines estelares. Uno de ellos fue el que nos atañe hoy: Robert W. Chambers y su obra más reconocida “El Rey de Amarillo”.

“El Rey de Amarillo” se trata de un recopilatorio de varios relatos de Chambers de desigual calidad, según mi opinión. Aunque ya advierto que la lectura de todos resulta en ocasiones algo farragosa y lenta. Casi con seguridad esto se deba al estilo de la época, muy descriptivo y detallista; aunque a mí me parece excesivo a ratos.

¿Cuáles son los relatos que destaco por encima?

Empezaré con “El reparador de reputaciones” que es además el que abre la antología. Me parece una historia muy lograda, de las pocas que leí a buena velocidad, y en las que se menciona por primera vez el libro maldito. Y no, no el “Necronomicón”, que por cierto es deudor de Chambers, sino “El Rey de Amarillo” que induce a la locura a aquel que lo lee. Y en esta historia somos testigos de ello.

También me gusto “En el pasaje del dragón”, un relato breve muy claustrofóbico y que consiguió sumergirme en cierta atmósfera de opresión y de persecución.

“El signo amarillo” es una mezcla entre costumbrismo modernista y terror. En esta historia vuelve el libro y la locura. Quizás algo más lento que otros relatos, pero muy interesante. Sabe guardar el golpe de efecto hasta el final, haciendo crecer la tensión poco a poco.

Luego está “El creador de lunas” que me recordó muchísimo a obras de Lovecraft ya que es el ejemplo más claro de terror cósmico. Es una historia que atrapa y que se degusta con placer. Misteriosa, sinuosa y donde se cree adivinar lo que va a suceder a continuación y acaba uno por sorprenderse. Advierto que en este relato hay un racismo bastante claro que me disgusto (No olvidemos la época que es. No excuso, pero se debe tener en cuenta el contexto).

Y también destacaré el último relato de la colección, “La llave del dolor”. Tal vez el más extraño y sorprendente, por lo menos para mí. Recordad que esto es sólo mi opinión.

Pues nada más. Como colofón, comentar que Lovecraft sintió mucho pesar cuando Chambers se “rebajó” a escribir folletines para las masas porque habiendo tocado el cielo del terror cósmico en sus primeros relatos pasó a convertirse, en sus palabras, en “un titán caído”.

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